El mercado de fletes ha pasado de tratar las disrupciones en Oriente Medio como una serie de incidentes discretos a valorarlas como una condición estructural. Los ataques Houthi en el Mar Rojo desde finales de 2023 han reducido el tráfico de contenedores por el estrecho de Bab el-Mandeb aproximadamente un 65–75% respecto a los niveles de 2022, según Clarksons Research. Los enfrentamientos cinéticos entre Israel e Irán durante 2024 y en 2026, junto con la actividad naval estadounidense en el Mar Arábigo y el riesgo de escalada en torno al Estrecho de Ormuz, han añadido una segunda capa de riesgo sobre la situación del Mar Rojo.
Para los cargadores, la implicación práctica es clara: el corredor Suez–Mar Rojo ya no puede darse por sentado como la ruta predeterminada Asia–Europa. Los navieros han reconstruido sus circuitos Asia–Norte de Europa en torno al Cabo de Buena Esperanza, y la mayoría no da señales de retorno a corto plazo. El World Container Index de Drewry para la semana que termina el 17 de abril de 2026 sitúa Shanghái–Rotterdam en $3.180 por FEU, muy por encima de la mediana 2019–2022, con los costes de la ruta por el Cabo ya incorporados en los precios de contrato y spot.



