La capacidad de procesamiento de los puertos de contenedores mundiales alcanzó niveles récord a finales de 2025 y principios de 2026, impulsada por una combinación de demanda de consumo recuperada, ciclos de reposición y envíos anticipados a medida que los importadores buscaban evitar cambios arancelarios previstos. Este repunte de volumen, combinado con los efectos secundarios de los desvíos de buques ante las continuas tensiones en el Mar Rojo, ha generado congestión en puertos que se consideraban operativamente eficientes tan recientemente como a mediados de 2024.
El patrón es desigual: algunos puertos están gestionando bien los volúmenes, mientras que otros soportan una presión significativa. Conocer qué puertos afectan a sus rutas es el primer paso para planificar en torno a los peores retrasos.



